Towns & Cities
Civilized settlements
Segovia, Colombia — Nuestro Pueblo
Segovia, Colombia
Donde crecimos · Donde todo empezó · 1928
Segovia es un pueblo minero en Antioquia. Polvo, calor, y el tipo de lugar donde la gente trabaja duro y no espera milagros. Nosotros tampoco esperábamos nada especial.
Fue poco después de la Masacre de las Bananeras. Éramos niños. Encontramos a un hombre moribundo en la selva cerca del pueblo. Tenía algo en el cuerpo — la Cabeza del Jaguar. La tocamos. Y todo cambió.
No sabíamos qué habíamos hecho. No sabíamos qué era el Instituto. No sabíamos que ese hombre era un desertor. Solo éramos niños curiosos que tocaron algo que no deberían haber tocado.
La historia de nuestra vida, básicamente.
Otari — Crónica del arriero
Lo que sigue me lo contó —y se lo creo más o menos un setenta por ciento— don Aristóbulo Quiceno, arriero de tierra adentro, que bajó hasta el mar con tres mulas, una pena de amor y un costal de café sin tostar. Esto es lo que cualquier cristiano que viva en Otari sabe sin necesidad de meterse donde no lo llaman.
Otari, vista desde donde un arriero prudente se queda: lejos de la torre.
Lo primero que uno ve
Pues miren, Otari es un pueblito metido en un valle, apretadito entre dos barrancos como frijol entre dos dedos. Por el lado de poniente el risco sube hasta un cementerio que tienen ellos muy bien cuidado 1. Por el lado de naciente hay una berraquera de ingeniería: una canal de madera que baja desde lo alto del barranco hasta el puerto, y por ahí mandan rodando los troncos que cortan tierra adentro, derechito a los barcos. La primera vez que lo vi me quité el sombrero, no por respeto sino porque casi me lo tumba un tronco.
La gente de Otari es buena gente, amable y de saludar a uno por la calle. Eso sí: con los de Absalom, esa ciudad grandota del otro lado del agua, son medio cortantes. Negocian con ellos porque toca, pero al otariano no le gusta que el «señor de ciudad» venga a darle lecciones. Orgullo de pueblo, que es el más bravo de todos los orgullos. Comen pescado, papa y zanahoria, y toman café como Dios manda, desde antes de que salga el sol. En eso sí nos entendimos.
De dónde salió este pueblo
La historia que cuentan los viejos —y que la sacerdotisa Vandy cuenta mejor que nadie, porque para eso le pagan en oídos— es así: hace ya su buen montón de años, unos aventureros le pusieron fin a una bruja malvada que vivía por estos riscos 2. En la pelea se les murió un compañero, un ladronzuelo de buen corazón llamado Otari Ilvashti, cuyo único sueño era retirarse a un pueblito junto al mar. Los que quedaron gastaron sus ahorros en levantar unas casas y un muelle, y al pueblo le pusieron el nombre del amigo caído. Murieron viejitos y de muerte natural, que para un aventurero es como ganarse la lotería dos veces.
Después el pueblo se vino a menos, se quedó solo, lo ocuparon unos kobolds aprovechados, llegaron otros aventureros a sacarlos, y así, a los tumbos, Otari volvió a llenarse de gente. Hoy vive de la pesca, la madera y el café.
Y sí, antes de que pregunten: allá arriba, en el risco, está esa torre vieja y rota que se ve desde todo el pueblo. La llaman la Gauntlight. Nadie sube. Los viejos hacen la cruz cuando la nombran y los niños se asustan con cuentos de luces raras de noche. Yo no subí. Yo a lo mío, que es el café 3.
Quién es quién (los mandamases)
Oseph Menhemes — el alcalde, y de paso patrón de una de las tres madereras del pueblo. Hombre serio; en Otari el que manda la madera manda harto.
Lardus Longsaddle — el capitán de la guardia. Boca más sucia que bota de arriero en invierno y un genio de los que espantan la leche, pero hace cumplir la ley.
Vandy Banderdash — sacerdotisa de Sarenrae, la diosa del sol. Habla hasta por los codos y se sabe la historia del pueblo mejor que el pueblo mismo. Si quieren saber algo viejo, cómprenle un café y siéntense con paciencia.
Dónde gastar la plata (los negocios y sus dueños)
Mercado de Otari · calle Menhemes 80
Mitad plaza al aire libre, mitad tienda de tablas: comida, cacharros de aventurero, armas sencillas y armadura liviana. Abre de sol a sol todos los días… menos uno. El dueño es Keeleno Lathenar, más amargado que limón verde, que cierra un día al año en luto por su difunta esposa Ayla. Cuentan que a ella la mató, hace treinta años, un druida que era hombre-lobo, y que el viejo desde entonces le tiene tirria a los druidas y paga buen oro por pieles de lobo. Cosas del corazón, que no sanan ni con rebaja.
Hojas y Filos · calle Ilvashti 50
La herrería principal. Hacen sierras, hachas y herramienta para la madera, pero también sale armadura, escudos y armas de fierro buenas. El dueño es Carman Rajani, un amargado fino que presume de descender de un fundador. Se ha lanzado a alcalde cuatro veces y cuatro veces lo han mandado para la casa, lo cual no le ha mejorado el carácter ni tantico.
El Rincón del Pícaro · calle Wisp 10
Una mole de madera que hace de puente sobre el río Osprey, de posada barata y de taberna —dicen que el mejor pescado del pueblo. Tiene trampillas en el piso para pescar desde adentro, lo cual ha mandado a más de un borracho al agua. La dueña es Yinyasmera, de las más influyentes del pueblo. Y aquí va el secreto peor guardado de Otari: el desván es la sede del gremio de ladrones, el Club Osprey. Lo sabe todo el mundo, empezando por el nombre del lugar 4. Si buscan «género de dudosa procedencia» o ganzúas, ya saben.
Barriles del Cuervo · calle Shrike 10
Piedra de dos pisos, con un letrero de cuervos borrachos sobre un barril que gotea. Taberna, cervecería y santuario de Cayden Cailean (dios del trago y la libertad, muy a tono). La dueña es Magiloy, una tengu —gente con pico de cuervo— que de joven anduvo en barcos piratas y de vieja inventa bebidas. Ahora pega un ron de calabaza especiado y una cerveza agria de mora. De cierto intento con pimienta de goblin, mejor no le pregunten.
El Gremio de los Granjeros · camino Roseguard 70
Establos, corrales, subastas, carnicería y casa de huéspedes para los granjeros de la comarca. La que manda es Jala Highstepper, una halfling con cabeza para los números, que mantiene un altarcito a Erastil en el patio. Tiene una docena de cuartos: gratis para granjero de visita, de pago para el resto de los mortales.
Envíos Gallentine · camino Roseguard 120
El correo y el transporte de Otari, dentro y fuera del pueblo. La dueña es Oloria Gallentine, otariana de séptima generación y ranger retirada del bosque Immenwood. La más rápida y cumplida de la zona; dicen que consigue casi cualquier cosa que uno no halle en el pueblo… al precio que ella ponga, que no es de caridad.
Pesquería de Otari · calle Fisher 10
De día, la pesquería del pueblo; de noche, doña Tamily Tanderveil abre la planta baja para que marineros y peones jueguen, coman algo y se diviertan. Era corsaria de las buenas hasta que en un abordaje perdió una pierna y decidió que cuidar el puerto era más sano para la vejez. Colecciona patas de palo para cada ocasión y se las cambia según el humor. De las que uno extraña apenas se va.
Y eso es Otari, mijos. Pueblo de pescadores, madereros y cafeteros, con su torre embrujada que nadie pisa y su gremio de ladrones que todos conocen. Buena gente, buen café, y un orgullo del tamaño del barranco. Si van, salúdenme a doña Tamily.
1 Un pueblo se conoce por cómo trata a sus muertos. Otari los trata mejor que a muchos vivos que yo conozco.
2 «Por estos riscos» es lo más que diré. Hay cosas que uno no nombra de noche, ni de día con el estómago vacío.
3 El café es la única aventura de la que un arriero sale siempre ganando, salvo que se enfríe.
4 En mi tierra también teníamos un «secreto» así. Lo sabía hasta el cura. Sobre todo el cura.